Gracias
por enseñarme que el amor es más fuerte que el desprecio, y que las dos cosas
juntas funcionan de maravilla. Para ti soy una marioneta la cuál manejas a tu
diestra. No te sorprendas cuando mis cordones se suelten de tus manos. ¿Me
enamoré de tu rudeza? quizás. Tranquilo, sigue ilusionándome, lastimándome,
perdiéndome y volviéndome a tener, que el la última página del libro, yo seré
tu luz al final del túnel.
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