viernes, 8 de junio de 2012


¿Que pasa con el tiempo que se lo lleva todo?, las palabras se desgastan y pierden todo el valor y todo el amor con el que algún día se digeron. Mucho prometiste, nada cumpliste. Típico de ti, nada me sorprende ya, todos tus cuentos ya me los se de memoria.

¿No todas las historias de amor tienen un final feliz?, dejale eso a Shakespeare, aquí los escritores somos tu y yo, los escritores de nuestro destino, de como varía y de como se vuelve monótona nuestra vida. Así como decides si cruzar la calle cuando el semáforo está en verde, o prefieres esperar a que esté en rojo, asímismo decídes si lastimarme con muchas mentiras que prefiero creer para ser feliz un ratico, o decirme un simple ’todo acabo para mí’ para yo darme vuelta, y dejarte seguir tu camino solo.

Me aferré a la idea de que había una esperanza, algo chiquitico... una luz que nos ayudara a encontrar nuestro camino de regreso a casa, pero todo eso se desvaneció como el humo de mi cigarrillo al exhalar. Aunque de todas maneras no ibas a hacerlo, no quiero que te preocupes por mi, porque se donde estoy parada y puedo volver a encontrar otro horizonte, aunque ninguno se parecerá a ti jamás, como tu ninguno, con tus ojos nadie, con tu voz nadie, con tu sonrisa nadie... Pero mejor preocupate por ti, porque ya yo no lo haré. Un placer querido amigo, solo me quedarán los amargos y dulces recuerdos, el dolor que pasé por amarte, y la satifacción de que siempre estaré en ti, pero tu ya no en mí. 

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